Posted by on julio 8, 2016

Microfibras y contaminación del agua.

En torno al año 2000 Richard Thompson, profesor de biología marina en la Universidad de Plymouth, dirigió una investigación junto a un equipo de estudiantes graduados especialistas en microplásticos en ambientes marinos. Al realizar el examen de muestras de agua con sedimentos de arena, esperaban encontrar restos de plástico degradados por mar a lo largo de décadas, procedentes de botellas, redes de pesca u otros materiales. Para su sorpresa, la mayor parte de los fragmentos de plástico encontrados eran fibras de muy pequeño tamaño, lo que inducía a pensar que probablemente provenían de ropa, cuerda, o determinados tipos de envases.

Posteriormente, en 2011, Mark Browne, uno de los antiguos estudiantes graduados de Thompson, publicó un estudio en el que analizó diversas muestras de sedimento de 15 playas de todo el mundo. Este mostraba altas concentraciones de fibras de poliéster, en las muestras tomadas cerca de las plantas de tratamiento de aguas residuales la cantidad empezaba a ser alarmante. El mismo hizo la prueba al lavar una chaqueta de forro polar, filtrar el agua tras el lavado y obtener unas 2000 microfibras que de otra forma hubieran acabado en la depuradora donde, evidentemente no se filtran partículas tan minúsculas. Fue entonces cuando Browne comenzó a contactar con los fabricantes de ropa intentando buscar financiación para llevar a cabo una investigación más profunda con el objetivo de mejorar el diseño y la construcción de tejido de prendas de microfibra como los conocidos forros polares. Recibió una oferta de la marca de ropa para mujer Eileen Fisher, sin embargo otras grandes marcas como Patagonia o Columbia no mostraron interés, alegando que el tema de las microfibras no era algo de lo que debieran preocuparse.

Microfibras contaminacion

Cuatro años bastaron para que las fibras consiguieran finalmente la atención de todos. La ciencia ha demostrado que las plantas de tratamiento de aguas residuales no son capaces de filtrar todas esas microfibras sintéticas, y que las toxinas como el DDT y PCB se pueden combinar con estas en su camino a las cuencas hidrográficas. También mostró que las pequeñas especies acuáticas ingieren las fibras, y que los peces y bivalvos que se venden para el consumo humano también contienen microfibras. Los experimentos han demostrado que estos microplásticos pueden dar lugar a problemas de salud en algunas especies, y actualmente se investiga acerca de como afectan al ser humano.

Jill Dumain, director de estrategia medioambiental de Patagonia, fue una de las personas que mas atención prestó a todas estas noticias. A principios de 2015, él y los altos cargos de la compañía decidieron encargar un estudio con el fin de averiguar si realmente los tan apreciados forros, iconos de la marca Patagonia y otros productos sintéticos estaban contribuyendo al problema. Los resultados fueron recientemente publicados y no fueron para nada buenos.

El estudio, realizado por estudiantes graduados en la Escuela de Ciencias y Gestión Ambiental de la Universidad de California, demostró que durante el lavado, una sola chaqueta de microfibras desprende hasta 250.000 fibras, unas cuantas más que las 1.900 encontradas por Browne en su primer estudio. Basándose en que los propietarios de estas prendas lavan unas 100.000 chaquetas cada año, la cantidad de fibras que son liberadas al desagüe es equivalente a la cantidad de plástico de unas 11.900 bolsas de supermercado.Unbenannt

El experimento se llevó a cabo en cinco prendas: Tres chaquetas de microfibra, cada una con una construcción diferente, una chaqueta de protección “shell” de nylon con aislamiento de poliéster, y otra chaqueta de microfibra “económica” de una marca no revelada. Réplicas de cada chaqueta se lavaron varias veces, tanto en lavadoras de carga frontal como de carga superior. Se recogió el agua de cada ciclo y se pasó por un sistema de filtración de dos etapas que capturó fibras entre 333 y 20 micrómetros.

Posteriormente se sometió a las chaquetas a un “lavado asesino,” de 24-horas que Patagonia utiliza para simular el envejecimiento de sus prendas. Con esto se quería averiguar si las prendas, al envejecer, desprenden mas fibras que en su origen. Después de repetir los ensayos de lavado/envejecido en estas chaquetas, vieron que la liberación de fibras aumenta en un 80% en prendas envejecidas.

En estudios previos, los investigadores contaron el número total de fibras, algo no viable en este estudio debido a la cantidad de agua y residuos recogidos. En esta ocasión se centraron en la masa residual. El uso de una ecuación ampliamente utilizada en la industria textil para determinar el número de fibras por masa, dio como resultado que el máximo de fibras liberadas de una sola chaqueta se hallaba en torno a las 250.000, y la media de todas rondaría las 81,317 fibras.

Con la esperanza de publicar su metodología detallada en una revista científica, el equipo no ha revelado todos sus hallazgos. Pero además de los datos sobre la liberación de fibras, el informe de Patagonia muestra que la liberación de microfibras está directamente relacionada con el tipo de lavadora utilizada y la edad de la prenda. Las prendas de vestir liberan cinco veces más de microfibras cuando se lavan en lavadoras de carga superior en comparación con lavadoras de carga frontal.

Otra sorpresa fue que la chaqueta de nylon con aislamiento de microfibras liberó en realidad una cantidad de fibra comparable a la de las demás chaquetas, pareciendo indicar que el relleno del aislante a base de microfibras escapó por las costuras o a través del tejido.

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Foto: life-mermaids.eu

¿Entonces qué?

Algunas empresas eludirán estos datos en el presente, tal vez no deseen destapar un problema de tales dimensiones. Así que se trata de un movimiento ambientalmente responsable y por ahora personal, ya que en general, las marcas no incluyen mucha información al respecto en sus productos

Cabe añadir a la lista de preocupaciones los aditivos químicos para ropa de alto rendimiento (Gore-Tex…) que se mezclan con el agua junto con las fibras.

Por supuesto, las compañías de ropa están lejos de ser las únicas partes en el punto de mira. El papel que las lavadoras juegan en la contaminación de microfibras es un tema muy importante. Científicos y compañías de ropa ya están pidiendo a los fabricantes de electrodomésticos investigar la eficacia de añadir filtros para lavadoras capaces de capturar las fibras antes de pasar a ser parte de las aguas residuales. Si vamos aún más allá, sabemos que el problema crecerá en los próximos años, en el 2010 unos 2.000 millones de personas en el mundo utilizaban ya una lavadora, pero esta cifra podría duplicarse o incluso llegar a las 5.000 millones de lavadoras en el año 2.050.

Para tratar de solventar el problema, Patagonia y otras empresas de prendas de vestir han afirmado que investigarán nuevas construcciones y técnicas de hilado y tejido para determinar si la liberación de microfibra puede abordarse mediante un mejor diseño.

Después de un programa de investigación financiado por la Comisión Europea en 2.013 se llegó a la conclusión de que los detergentes tensioactivos contribuyen enormemente a la liberación de fibras, de modo que la cantidad de microfibras liberadas en un sólo lavado podría llegar hasta 1.000.000. En España e Italia se está tratando de desarrollar un recubrimiento especial o impregnación que se aplica a la tela durante la fabricación y, en teoría, reduce la cantidad de pérdida de fibra. Se esperan más detalles en diciembre, pero los investigadores dicen que los revestimientos y productos utilizados para la impregnación que están siendo probados y desarrollados son perjudiciales para el medio ambiente.

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El programa “Mermaids”, promovido por “Plastic Soup Foundation”, una ONG con sede en los Países Bajos, también ha publicado algunas directrices sobre la base de su investigación inicial, incluyendo sugerencias como evitar el uso de detergentes con un pH alto, detergentes en polvo, y el uso de agentes oxidantes . También sugiere lavar la ropa en agua fría y ablandar aguas duras. La compañía de ropa G-Star que integra materiales reciclados procedentes del mar en sus productos también se ha unido al proyecto.

En agosto, en la feria “Outdoor Retailer” en Salt Lake City, Patagonia presentará estos resultados con la esperanza de asociarse con “Outdoor Industry Association” para convertir el protocolo de pruebas de los investigadores de la universidad de California en un estándar de la industria, que permita a todos los fabricantes de ropa establecer un punto de referencia en la liberación de fibras de sus prendas de vestir.

Actualmente no existen restricciones legislativas con el fin de limitar la contaminación de microfibra, y los fabricantes de ropa prefieren auto-imponerse medidas para reducir este tipo de contaminación en lugar de verse en un callejón sin salida en un par años.

¿Qué podemos hacer nosotros?

Por supuesto que deshacernos de nuestras queridas, caras y calientes chaquetas no es la mejor opción. Pero existen algunos puntos, varios ya mencionados que podemos tener en cuenta de aquí en adelante.

  • Evita comprar prendas compuestas con microfibras (forros polares, aislamiento sintético de fibras…), baraja otras opciones, busca alternativas.
  • Lava tus prendas a base de microfibras lo menos posible y cuando lo hagas hazlo a mano, con agua fría, disminuyendo así la liberación de fibras.
  • Utiliza detergentes ecológicos, que contienen tensioactivos naturales como derivados del aceite de coco o saponaria.
  • No utilices detergentes con alto pH ni en polvo.

 

Personalmente pienso que se trata de un problema que, como muchos otros, debemos afrontar de manera personal. Ganando consciencia de como influimos en el medio ambiente que nos rodea.

Y tú, ¿Qué piensas?

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